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foto:  uprm.edu

Un mundo sin humanidades

¿Sirven las humanidades en la actualidad?

Publicado: 2015-12-29


Nadie puede dudarlo, vivimos en un mundo donde la ciencia y tecnología —en otras palabras, el número— han sobrepasado al quehacer de las letras: las humanidades. Los ingenieros, arquitectos, diseñadores y administradores son más solicitados en el mercado laboral que los filósofos, pintores e historiadores. De igual manera, los primeros forman parte constantemente de las primeras planas de los medios masivos de comunicación —ya sea en Internet, la televisión o los diarios—, mientras que estos últimos tienen casi nada o nula cabida en ellos.

Por eso no me sorprendió hace unos meses cuando dos noticias saltaron a la palestra abarcando el tema; la primera, la decisión del gobierno japonés de eliminar y reducir las asignaturas de ciencias sociales y humanidades en la universidades niponas para enfocarse más en las carreras técnicas que "satisfagan mejor las necesidades de la sociedad" (enlace aquí) ; y la segunda, en la cual el gobierno español decidió quitar la obligatoriedad del curso de filosofía al 2° año de bachillerato (click aquí).

¿Desde cuándo las humanidades dejaron de ser rentables para los países?

Las dos notas periodísticas podrían no tener nada en común, pero si las analizamos en perspectiva inferimos que las carreras de humanidades han perdido el poderío y alcance que alguna vez tuvieron. ¿Cómo sucedió esto? ¿Desde cuándo las humanidades dejaron de ser rentables para los países? Para responder estas preguntas tendríamos que analizar el fin de estas especialidades: La crítica. Ser crítico literario, de cine, de filosofía, etc., es el producto final de las humanidades, a la par que estudiarlas y comprenderlas. Ahora yo me pregunto, ¿dónde están los críticos? Hay varios ámbitos donde los especialistas han difundido su trabajo: la academia y los medios de comunicación. La primera abarca a un público especializado y la segunda a un público más numeroso y no de la misma formación que el que usualmente escribe.

Ser crítico literario, de cine, de filosofía, etc., es el producto final de las humanidades.

En el caso peruano, la academia goza de buena salud. Los alumnos y profesores de las especialidades de humanidades poseen medios con los cuales difundir sus investigaciones —por ejemplo: revistas estudiantiles o especializadas, tesis de licenciatura o doctorado—. Aun cuando se le ataque por diversas razones, la crítica especializada está viva y crece constantemente. Por otro lado, es en el otro extremo donde están los problemas. Los medios masivos de comunicación no apuestan por las humanidades; no están en su programación ni en las notas periodísticas. La crítica de cine, de libros y de teatro está diezmada y en estado de urgencia, por no decir que no existe. Podemos contar los ejemplos con los dedos de las manos, pero el tiempo y espacio dedicado a ello es casi inexistente. Para decirlo de otro modo, la crítica no especializada y dedicada al público en general está en vía de extinción.

¿Qué debemos hacer? Pues involucrarnos de lleno a recuperar el tiempo perdido. Los humanistas (y me incluyo en esa nómina) tenemos la obligación de poner a las artes que estudiamos de nuevo en boca del público. El arte, la pintura, la literatura, la historia, el canto, el baile, el teatro, etc., todas ellas deben de ser reconquistadas por las letras. Es menester levantar la voz sobre este tema. Además, debemos aprovechar los nuevos medios digitales (Facebook, Youtube, Twitter y blogs) para desplegar una carga enorme de material, escrito y audiovisual, que coloque a las artes humanas de calidad de nuevo en el ruedo y no olvidadas en el baúl de los recuerdos.



Escrito por

Ernesto Castillo

Soy crítico literario, músico, teórico, gusto del teatro y la filosofía. Últimamente me dedico a escribir.


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Letra 0culta

Textos sobre teoría y análisis literario y social.